La orquesta de los animales

Zunzún Pérez revoloteaba desesperado por la orilla del río, con la lengua afuera, los ojos botados y las alas como ventilador. —¡Alguien tiene que resolver esto! —¡Con este relajo no hay quién trabaje! Tanto suplicó y se quejó el verdiazul, que en una de esas del agua asomó una cabeza calva seguida de un cuello largo. Don Jicoteo estaba más sorprendido que enojado de que alguien se atreviera a despetarlo tan temprano...


Autor: Jorge Oliver
Editorial: ICAIC